jueves, 13 de septiembre de 2012

El legado de Cortázar: Cronopios o Famas?



Si de ruptura de esquemas se trata, Julio Cortázar es un referente inevitable. Su extensa creación literaria  lleva la marca de su estilo extravagante y conmovedor. Amiga del surrealismo, su escritura nos invita a relajar la conciencia y dejarnos llevar hacia un terreno en donde la diferencia entre  realidad y fantasía se esfuma.
A través de exquisitas metonimias y finas metáforas  nos transporta a un mundo fantástico en donde sueño, pensamiento y acto pierden distancia cuando de deseos se trata.
Es este mundo al que los psicoanalistas llamamos “realidad psíquica”, realidad con estructura de ficción, realidad eficaz desde el momento en que es hablada, soñada o pensada. Tal como afirmaba S. Freud, una representación investida con afecto tiene igual o mayor veracidad que un contenido de la realidad material.
Para el ser humano entonces, es real si así se siente. Es real si así se piensa. Es real si así se sueña. ¿Quién mejor que Cortázar pudo describir la relación del sujeto, de este ser hablante que posee la locura en germen, con lo real?.
Basta leer un trocito, un párrafo de sus escritos y aparece la magia de lo cotidiano y sus consecuencias. A diferencia de otros escritores, su originalidad alcanza esos puntos recónditos ( y hasta difíciles de reconocer) de la existencia humana, subir una escalera, usar un reloj, encontrarse con alguien por casualidad … Cortázar supo armar bellas historias amasando lo mediocre y lo sublime de la vida cotidiana, ¿no es este el objetivo de una vida?.
Tomando una de las tantas definiciones de "lo real" que nos brinda J. Lacan (otro que rompe esquemas), decimos que lo real es lo imposible, aquello que vuelve siempre al mismo lugar.
De esta forma vemos que la relación del sujeto con lo real, es decir con lo imposible, exige lograr un cierto equilibrio entre las experiencias mediocres y los sentimientos sublimes a lo largo de la vida.
Pero que tiene que ver esta exigencia de lo real con  la ruptura de los esquemas sociales, culturales, literarios o científicos?.
En “Historia de Cronopios y de Famas” Julio Cortázar separa a la humanidad en dos bandos bien diferenciados: los Cronopios que rompen esquemas y no usan relojes y los Famas que sincronizan sus relojes a la perfección y se remiten esquemas rígidos para poder vivir. 
Los Cronopios son seres solitarios pero sinceros, mientras que los Famas están llenos de amigos pero son hipócritas. El primer grupo es valiente pero siempre llega tarde, el segundo grupo es cobarde y siempre llega demasiado rápido al lugar de la cita.
Es así que Cortázar describe estas cualidades donde el tiempo es fundamental, lo que se hace con el tiempo: si se lo usa (Cronopios) o se lo padece (Famas).
En cuanto a los esquemas, debemos diferenciar entonces dos territorios: el de la comodidad moralista que conserva los mismos esquemas de por vida por un lado (Famas), y por otro lado el terreno de la libertad ética en donde se admite la ruptura de los esquemas establecidos si resulta necesario (Cronopios). Hay que admitir que en una época como la nuestra en donde el tiempo es dinero, volverse Cronopio es difícil.
Pero en Psicoanálisis tratamos de evitar los dogmatismos, por más revolucionarios que sean siguen siendo encerronas para el pensamiento.
Por lo tanto, podríamos introducir una terceridad en esta lectura binaria del ser humano: el equilibrio, el nudo, el empalme entre el Cronopio y el Fama, de modo tal que en la vida no todo sea sublime pero tampoco mediocre, de modo que yo no llegue siempre tarde pero tampoco demasiado temprano…puede existir una posición intermedia que permita usar el reloj sin que el paso del tiempo nos esclavice. Sin hacer de la vida un elogio al sufrimiento, que podamos soportar cierto grado de dolor, pena o desdicha. La terceridad que introduce el psicoanálisis es el no-todo en el tiempo, ni antes ni después, en el momento justo, a la hora del sujeto. Ni calabozo de aire ni lecho de rosas...
Es que este real sentido, pensado o soñado del que nos habla Cortázar tiene que ser amarrado en el tiempo de cada uno; porque un deseo se vuelve acto cuando se unen realidad y fantasía, dificultad y potencia, blanco y negro, Cronopio y Fama.

"Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire". J. Cortázar