jueves, 2 de julio de 2015

Cerca de Dios

Cerca de dios

“Dios es un concepto por medio del cual medimos nuestro dolor”
John Lennon

No soy religiosa. Las religiones exigen un compromiso que nunca pude tomar. De chica fui a catecismo y tomé mi primera comunión, pero de ahí en adelante no mantuve un contacto con la iglesia.
Sin embargo, esos aprendizajes de mi infancia han dejado su resto, cada vez que siento ganas rezo, cuando me siento sola o triste sobre todo.
Recuerdo cómo retumbaban las voces en la iglesia, algunos jóvenes cantando canciones con hermosa melodía y al párroco elevando sus manos hacia el cielo.
De chica tenía un saber teórico sobre la biblia, sobre dios. Incluso después, no había tenido un momento o una situación en donde dios se hubiera vuelto palpable de alguna manera. Era una entidad superior que lo veía todo. Con esa concepción viví muchos años hasta que descubrí lo que era estar cerca de dios.
Nunca estuve más cerca de dios que en aquel momento cuando Victor tomó mi mano y la sostuvo entre las suyas, por algunos minutos que parecieron años.
Eso, abrazarlo era como estar cerca de dios porque con él, podía ver mi vida desde arriba, porque todo era claro y luminoso con él.
Lo conocí de la forma más común y menos romántica que existe: en un ómnibus. Su caballerosidad me dejó perpleja, no estaba acostumbrada a ser tratada de esa manera. Desde ese momento en que Victor tomó mi mano, supe que era mi turno de ser feliz.
Reconozco que tenía ansiedad por contarle a todo el mundo que estaba de novia. Es que nunca había presentado a nadie, y mi familia pensaba cualquier cosa sobre mí. Para esta altura (veintiocho años) se supone que debería tener novio, pareja o algo. A mí no me gustaban las mujeres, simplemente no había tenido la suerte de cruzarme con Víctor.
Lo nuestro fue a primera vista, y quería gritarlo a los cuatro vientos.
Cuando empecé a informar de mi situación sentimental, pude notar cierta envidia. Hasta mi madre se puso un poco celosa, no le gustaría que abandone la casa porque quedaría ella sola con papá. Al menos eso dijo.
Lo que pasaba era una convergencia entre él y yo, porque mi alma se ponía enfrente de la suya, algo así como una fusión que jamás había experimentado.
En vez de ser algo pecaminoso, profano, fue lo más sagrado y sublime que pude experimentar en toda mi vida. Fue la experiencia más completa que he vivido.
Todos los elementos parecían armar un cuadro nuevo que no podía dejar de contemplar. En vez de ser dos cosas antagónicas que se juntan, eran dos deseos que chocaban arrastrando todo a su paso.
Dos amores, dos emociones, dos recuerdos…y eso atraviesa la vida y la conmueve seriamente.
Tuvimos varios momentos de este tipo, encuentros únicos, uno atrás del otro, como si se tratara de recuperar el tiempo perdido. Él tampoco había conocido algo igual.
Yo que siempre quise ser su estrella, su sueño, su pensamiento, hoy la vida me lo devuelve con su presencia, sus declaraciones y señales de todo tipo.
El universo emite señales constantes para que no me equivoque de rumbo, el universo me exige que le haga un lugar a esto de una vez por todas, es un deber.
Por más que Victor sea algo mayor, es el hombre que amo. Amor de película, amor de mi vida…el es tan…es tan…es tan para mí.
No quiero pensar en lo que pasó ayer.
Estoy segura de que fue un error. Tal vez, estaba algo mareada y vi cosas que no son reales. De chica una maestra me había dicho que yo tenía tendencia a imaginar mucho.
Yo salía del trabajo y emprendía el regreso a mi casa. No me di cuenta de que estaba caminando por “nuestra” cuadra, la calle en donde nos conocimos.
 De repente lo vi a Victor en la vereda de enfrente. Y claro, lo saludé estirando mis brazos y gritándole ¡Hola mi amor!. Pero él no respondió. Giró su cabeza y aceleró el paso.
Me quedé atónita, no fue porque no me contestó (él suele hacer eso), si no porque estaba acompañado de una bella mujer rubia de pelo largo que llevaba un cochecito doble, para mellizos. <Será la hermana o la prima>, pensé.
Pero cuando vi que ella lo tomó del brazo, entre una caricia y otra, quedé estupefacta. Comencé a gritarle, tuve que empujarlo para que reaccionara.
-¿Se puede saber que haces con esta?
-Perdoname, pero yo no te conozco. Te pido más respeto porque ella es mi mujer- Dijo Victor sorprendido.
-Como que no me conoces, si somos novios hace seis meses.
La mujer de Victor, comenzaba a impacientarse hasta que tuvo que intervenir
-Victor,¿vos me engañas con ella?
-Pero no mi vida, ¡esta chica esta loca!. Nunca tuvimos nada. La vi una sola vez.
Dijo Victor rápidamente.
Analía lloraba y no podía entender lo que ellos decían.
-Victor, ¿te acordas cuando nos conocimos?
-Si claro, yo te ayudé a subir al ómnibus porque vos tenías un yeso en la pierna y te costaba.
-Ay! Que bueno que te acordaste. Si, fuiste tan caballero… sos mi gran amor.
-No, mirá, yo soy un caballero pero no soy tu enamorado. Me parece que te confundiste. Entre vos y yo, no hay nada y nunca lo hubo.
Victor no sentía nada por ella, solo se habían cruzado en un ómnibus y él la había ayudado a descender. Ella había leído todo a su gusto. Hacia encajar cada señal en un sistema perfecto.
<Volvieron las alucinaciones. Estoy imaginando que él está engañándome con otra>, pensé mientras me alejaba de la escena para que se calmaran las aguas.
Pero sabía que no me tenía que poner a pensar en eso que pasó ayer, ahora me siento triste. Ya no sé cuál es la verdad, necesito dormir un poco. Cuando me despierte voy a ver las cosas más claramente.
Seguro que Víctor recapacita y me viene a buscar, yo sé que me ama de una forma superior. Y a esa rubia, le conviene que vaya desapareciendo…
Sigo pensando que todo lo que estaba desagregado se fue juntando para formar algo superior, ¿no es esta una forma de estar cerca de dios?.